El consumo real son los litros repostados hasta el clic de la pistola, multiplicados por 100 y divididos entre los kilómetros recorridos desde el repostaje anterior hasta el clic. No es la cifra del ordenador de a bordo — llega a marcar hasta un 6 % de menos — ni el consumo homologado, que sale de un banco de rodillos por el ciclo WLTP sin atascos ni aire acondicionado. Calcúlalo con tres o cuatro depósitos y divide la suma de litros entre la suma de kilómetros: un solo depósito puede desviarse un 5 % solo por dónde cortó la pistola. Si te mantienes dentro de un +10–15 % de la cifra combinada, el coche está sano y tú eres un conductor normal.
Tres cifras distintas se disputan el título de «consumo de tu coche», y solo una lo es de verdad. La ficha técnica dice 6,9. El ordenador de a bordo marca 7,4. El extracto de la tarjeta y la aguja del depósito insinúan otra cosa completamente distinta. Este artículo trata de la tercera cifra — la que de verdad te cuesta dinero — y del único método que la mide con honestidad: dos depósitos llenos, un cuentakilómetros y un tique de gasolinera. A continuación: la fórmula y un ejemplo desarrollado sobre cinco repostajes, los siete errores que la falsean, cómo convertir entre l/100 km, mpg y km/l cuando lees una prueba extranjera, qué distancia del homologado es normal y qué te está diciendo el número cuando empieza a subir.
Tres cifras que no son tu consumo#
El consumo homologado. La cifra combinada de la ficha técnica sale de un banco de rodillos siguiendo un ciclo de conducción estandarizado — desde 2018, el WLTP en toda la Unión Europea, que sustituyó al más laxo NEDC de antes. Es una herramienta honesta para comparar coches entre sí. No es una predicción de tu trayecto al trabajo, de tu clima ni de tu pie derecho.
El ordenador de a bordo. El coche no mide el combustible: cuenta el tiempo de apertura de los inyectores y estima. En el test de la AAA estadounidense de 2021, el error medio de las pantallas de consumo fue del 2,3 %, pero un coche marcaba un 6,4 % menos de lo que realmente había quemado y solo uno leyó de más; un test anterior de Edmunds dio de media un 5 % de optimismo, con un 19 % en un híbrido. El ADAC alemán, con 80 modelos probados, encontró que un 40 % superaba su margen de tolerancia del 5 % — un Audi Q2 se desviaba un 13,8 % y algunos eléctricos hasta un 25 %, y curiosamente varios coches alemanes marcaban más de lo que gastaban, justo al revés que en el estudio americano. Además, la media se reinicia con cualquier pulsación de botón, así que su «media» suele describir un solo depósito o un solo trayecto. Útil para vigilar tu manera de conducir en tiempo real; inútil para presupuestar.
La autonomía restante. La misma estimación proyectada sobre lo que el sensor de nivel cree que queda en el depósito, con un margen de seguridad de fábrica: en el test de la AAA, cada coche con el indicador en «0 km» todavía tenía entre 10 y 90 km reales por delante. Sirve para decidir si paras en esta gasolinera o en la siguiente; para medir consumo, no sirve de nada.
El único instrumento de toda la cadena que de verdad mide el combustible es el surtidor. Está verificado periódicamente por los servicios de metrología de Industria de cada comunidad autónoma, y su tique imprime el volumen con tres decimales de litro — un tique que ya tienes en el bolsillo. Todo lo que sigue trata de usar bien esa cifra.
El método del depósito lleno, paso a paso#
- Llena hasta el primer clic. Deja que la pistola se corte sola y cuélgala. No dosifiques otro poco «para redondear».
- Apunta el cuentakilómetros — el general, no un parcial. Una foto del salpicadero o una línea en una app son suficientes. Este es tu punto de partida; los litros de este primer repostaje no entran en la cuenta.
- Conduce con normalidad al menos medio depósito. No cambies tu manera de conducir por el experimento: la idea es medir lo que haces de verdad.
- Vuelve a llenar hasta el primer clic, con el mismo ritmo de repostaje y, a ser posible, en la misma gasolinera. Anota los litros del tique (tres decimales) y el cuentakilómetros.
- Haz la cuenta. Litros del segundo repostaje × 100 ÷ (cuentakilómetros ahora − cuentakilómetros entonces). Ese es el consumo del intervalo.
- Repite y lleva un acumulado. Tras tres o cuatro repostajes, divide la suma de litros entre la suma de kilómetros y multiplica por 100. Esa cifra es tu consumo real; los números de cada depósito suelto son ruido a su alrededor.
Calcula tu consumo ahora mismo#
Escribe los kilómetros entre dos depósitos llenos y los litros que entraron en el segundo. La calculadora devuelve la cifra en l/100 km y en las otras tres unidades que se usan en el resto del mundo, además de lo que te cuesta el combustible cada 100 km al precio que pagaste.
Tu consumo real
- l/100 km
- 7,2 l/100 km
- Km por litro
- 13,9 km/l
- Millas por galón (EE. UU.)
- 32,6 mpg
- Millas por galón (Reino Unido)
- 39,2 mpg
- Coste del combustible cada 100 km
- 13,13 €
Introduce los kilómetros entre dos depósitos llenos y los litros que entraron en el segundo. El tique de la gasolinera trae los litros con tres decimales; el cuentakilómetros, los kilómetros. No se guarda ni se envía nada.
Un ejemplo desarrollado: por qué un depósito nunca basta#
Aquí tienes un registro con pinta de real: un turismo del segmento C homologado en 6,9 l/100 km combinados. Todos los repostajes fueron hasta el primer clic en gasolineras de la misma marca; el tercero lo «remató» un acompañante servicial. Fíjate en las dos columnas de la derecha.
| Repostaje | Cuentakilómetros | Km | Litros | Este depósito | Acumulado |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 (punto de partida) | 84.120 | — | 42,3 | — | — |
| 2 | 84.655 | 535 | 38,6 | 7,2 l | 7,2 l |
| 3 (con relleno) | 85.140 | 485 | 40,9 | 8,4 l | 7,8 l |
| 4 | 85.690 | 550 | 37,4 | 6,8 l | 7,4 l |
| 5 | 86.210 | 520 | 39,1 | 7,5 l | 7,5 l |
Acumulado = suma de litros de los repostajes 2–5 × 100 ÷ kilómetros desde el repostaje 1 (156,0 l en 2.090 km). Los litros del primer repostaje, el de partida, no entran en la cuenta.
La columna «este depósito» oscila entre 6,8 y 8,4 — un 20 % de diferencia en un coche al que no le ha pasado nada. Los litros de más metidos en el tercer repostaje hicieron que ese intervalo pareciera sediento y el siguiente, ahorrador; una semana de trayectos cortos de invierno o un tirón largo de autovía provocan lo mismo. La columna acumulada, en cambio, ya se asienta en 7,5 tras cuatro intervalos y apenas se mueve después. Ese es todo el argumento a favor de un registro frente a una comprobación suelta: la cifra de un depósito habla del depósito; la acumulada, del coche.
Merece la pena ver una vez la aritmética del vaivén. Un repostaje de 40 litros puede diferir fácilmente en un litro según el surtidor, el ángulo de la pistola y el instante en que salta la válvula de corte. En 500 km, 39 litros son 7,8 l/100 km y 41 litros son 8,2 — un 5 % de diferencia con el mismo coche y la misma conducción, antes de que haya pasado nada real. Reparte ese mismo litro entre 2.090 km y 156 litros, y se convierte en una ondulación del 0,6 %.
Siete errores que falsean la cifra#
1. Contar un repostaje parcial como intervalo
Echar 20 € de camino a algún sitio está bien, pero ese repostaje no puede cerrar un intervalo: no sabes cuánto combustible queda en el depósito. Anótalo, márcalo como parcial y deja que el intervalo llegue hasta el siguiente repostaje hecho hasta el clic: los kilómetros de ambos tramos se dividen entre los litros de ambos repostajes. Brimly hace esto automáticamente — el consumo solo se calcula entre dos depósitos llenos, y un repostaje parcial simplemente alarga el intervalo.
2. Rellenar después de que salte la pistola
El medio litro que metes después del corte es, como muestra el ejemplo anterior, la principal fuente de ruido por depósito — y además inunda el cánister de carbón activo del sistema de recuperación de vapores, de donde salen los códigos de la familia P0455 de nuestra guía de códigos del testigo del motor. El método no necesita un depósito literalmente lleno; necesita el mismo nivel cada vez, y el primer clic es el único repetible.
3. Cambiar de surtidor, velocidad de llenado o la pendiente donde aparcas
Las pistolas cortan en niveles distintos: un surtidor rápido de alto caudal se corta antes que uno lento, y un coche aparcado morro arriba admite más combustible antes de que se llene la boca del depósito. Mantén la palanca en la misma muesca cada vez y, cuando puedas, repostad siempre en la misma gasolinera. Es también la razón de que un solo depósito de viaje, llenado en surtidores desconocidos de tres provincias distintas, te diga poco.
4. Fiarte de un cuentakilómetros parcial que olvidaste poner a cero
El parcial es una comodidad estupenda hasta la vez que no lo pusiste a cero en el surtidor — y luego ya no hay forma de saberlo. El cuentakilómetros general no se puede olvidar. Apunta el total en cada repostaje y resta: son diez segundos y elimina toda una categoría de errores. El cuentakilómetros, por cierto, suele marcar entre un 1 y un 3 % de más por el tamaño y el desgaste de los neumáticos — un sesgo fijo, no ruido, que favorece tu cifra de forma pequeña y constante.
5. Juzgar el coche por un solo depósito
«De camino a la playa me salió 5,9» es un dato sobre el viaje a la playa. Contiene un solo clic, un solo tiempo, una sola carretera — el mismo tipo de cifra suelta que llena los hilos de «consumo real» en foros como km77 o Foro Coches. Espera a tener tres o cuatro intervalos antes de sacar conclusiones, y no compares nunca un depósito con la ficha técnica. Una cifra acumulada sobre 1.500–2.000 km es lo mínimo que merece llamarse el consumo del coche.
6. Dejar un repostaje fuera del registro
Si repostó otra persona o se te olvidó anotarlo, el siguiente intervalo miente en silencio: los kilómetros están, los litros no, y el coche parece espectacular. Marca el hueco — «falta un repostaje antes de este» — y excluye ese intervalo de la media. Un registro que hace esto con honestidad vale más que uno más largo que no lo hace.
7. Mezclar litros, mpg y la cifra homologada
Un análisis americano cita 30 mpg en galón estadounidense (3,785 l); uno británico, 36 mpg en el galón imperial, un 20 % mayor; un anuncio japonés, 14 km/l. Y la ficha técnica, como ya hemos visto, es una cifra de laboratorio ajustada a un ciclo estandarizado. Cada conversión es una sola división — la tabla de abajo las resume — pero todas y cada una ya han convencido a alguien de que su coche estaba averiado.
Convertir entre l/100 km, km/l y mpg#
Los litros a los 100 km cuentan combustible por distancia recorrida — cuanto menor, mejor. Los kilómetros por litro y las millas por galón cuentan distancia por combustible — cuanto mayor, mejor. Por eso las unidades están relacionadas por una división, no por una multiplicación, y una mejora del «10 %» no pesa lo mismo en todas ellas. Las constantes: km/l = 100 ÷ l/100 km; mpg (EE. UU.) = 235,2 ÷ l/100 km; mpg (Reino Unido) = 282,5 ÷ l/100 km.
| l/100 km | km/L | mpg EE. UU. | mpg Reino Unido |
|---|---|---|---|
| 5,0 | 20,0 | 47,0 | 56,5 |
| 6,0 | 16,7 | 39,2 | 47,1 |
| 7,0 | 14,3 | 33,6 | 40,4 |
| 8,0 | 12,5 | 29,4 | 35,3 |
| 10,0 | 10,0 | 23,5 | 28,2 |
| 12,0 | 8,3 | 19,6 | 23,5 |
| 15,0 | 6,7 | 15,7 | 18,8 |
Galón estadounidense = 3,785 l, galón imperial = 4,546 l. Fíjate en lo asimétrica que es la escala: bajar de 10 a 8 l/100 km ahorra los mismos 2 litros por cada cien kilómetros que bajar de 7 a 5, pero en el segundo caso el mpg estadounidense sube 13 puntos y en el primero, solo 6.
¿Qué distancia del homologado es normal?#
Más de lo que se suele pensar, aunque menos que en la era del NEDC. España, como el resto de la Unión Europea, pasó al ciclo WLTP en 2018 precisamente porque el antiguo NEDC se había quedado corto: el ICCT calculó que, al final de su vigencia, el consumo real en Europa superaba al homologado en un 39 % de media. El cambio de ciclo redujo la brecha, pero no la cerró: el propio ICCT, con datos de usuarios de Spritmonitor, sitúa el desvío bajo WLTP en torno a un 8 % en 2018 y ya en un 14 % en 2022.
El dato más sólido y más reciente viene de los contadores de consumo real (OBFCM) que ya lleva de serie todo coche nuevo matriculado en la UE: el informe de la Comisión Europea de julio de 2024, sobre coches de 2022, encontró un consumo real un 21,1 % mayor que el WLTP en gasolina, un 17,1 % en diésel, y los híbridos enchufables gastaron unas cuatro veces lo que prometía su etiqueta. Por eso un desvío del 15–30 % frente al catálogo es la norma, no el diagnóstico — y por eso Brimly, que muestra el consumo de fábrica junto a tu tendencia, pinta ese margen como un corredor y no lo colorea como una avería.
Para comparar, en Estados Unidos la propia etiqueta de la EPA ya viene ajustada a la conducción real desde 2008: Consumer Reports encontró que sus pruebas se quedaban de media a menos de un mpg (en torno a un 3 %) de la cifra oficial, aunque los híbridos se desviaban un 9 % y los motores turbo pequeños, hasta un 15 % — un margen bastante más ajustado que el europeo, señal de que el punto de partida del cálculo también pesa.
La escala práctica: dentro de un +10–15 % de la cifra combinada, el coche está sano y el conductor es normal. Entre un +15 y un 25 %, merece la pena mirar el patrón de conducción — ¿todo trayectos cortos? ¿mucha autovía a fondo? — antes de pensar en el motor. Por encima de un +25 %, sostenido en varios depósitos y sin ser invierno, el coche te está diciendo algo, y el último apartado trata de cómo escucharlo.
Híbridos, enchufables y eléctricos: qué cambia#
Un híbrido convencional se mide exactamente igual que cualquier coche de gasolina: la batería la carga solo el motor térmico, así que cada kilómetro sigue saliendo del depósito. Espera una brecha mayor con el homologado en invierno, cuando el motor térmico trabaja para dar calefacción, y menor en atascos, donde el híbrido saca todo su partido.
Un híbrido enchufable necesita dos registros, porque dos fuentes de energía alimentan los mismos kilómetros: litros en el surtidor y kilovatios-hora en el cargador. Divide los kilómetros entre cada uno por separado y guarda ambas cifras — un PHEV que circula solo con gasolina rara vez es más eficiente que el híbrido convencional equivalente, y la cifra honesta de «lo que me cuesta cada kilómetro» tiene que incluir la electricidad. Cualquier consumo único para un enchufable es, en realidad, una afirmación sobre cuánto se cargó, no sobre el coche.
Un eléctrico se mide con el mismo método y kWh en lugar de litros: la energía que entrega el cargador (no la estimación del propio coche, por la misma razón que con el ordenador de a bordo) dividida entre los kilómetros da los kWh a los 100 km. Las pérdidas de carga, de un 10–15 % entre el enchufe y la batería, son «combustible» real que has pagado — mide en el contador del cargador. Brimly trata el kWh como una unidad de combustible más, así que un eléctrico o un enchufable registra sus cargas junto a sus kilómetros como cualquier repostaje.
Convertir la cifra en dinero#
Los litros a los cien son una unidad incómoda para presupuestar; los euros a los cien no lo son. Con la gasolina 95 en torno a 1,815 €/l según el Boletín Petrolero de la primera semana de septiembre de 2026 (redondeemos a 1,82 €), el turismo del ejemplo con sus 7,5 l cuesta unos 13,65 € cada 100 km, y un SUV con 10 l, unos 18,20 €: una diferencia de 4,55 € cada 100 km, o unos 680 € al año con 15.000 km. Para el precio del día en tu gasolinera concreta, el Geoportal de gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica publica los datos oficiales, estación a estación.
Es también la forma honesta de comparar dos coches de ocasión entre los que dudas, o de comprobar si compensa pasar de 95 a 98 en un motor que no lo pide: con una diferencia de precio de 12–15 céntimos — un 7–8 % sobre el precio del 95 —, el consumo tendría que bajar ese mismo 7–8 % para compensar, y nunca lo hace.
Para un viaje, esa misma cifra multiplicada por la distancia es el presupuesto de combustible. Nuestra calculadora de coste de viaje traza la ruta y hace la multiplicación con tu propio consumo; introduce la cifra real del registro, no la homologada, y el número con el que llegues coincidirá con los tiques.
Cuando la cifra sube: qué te está diciendo#
Un registro llevado durante un año tiene una segunda utilidad más allá de presumir: la cifra acumulada se convierte en una base, y una desviación de ella es información. Más o menos por orden de probabilidad:
- La temporada. Un +10–15 % en invierno es física, no una avería: aceite frío, aire denso, mezcla más rica en el arranque en frío y calefacción. Compara diciembre con el diciembre anterior.
- El patrón de conducción. Un trabajo nuevo a cinco kilómetros de casa puede costar un 20 % por sí solo — el motor nunca llega a calentarse del todo. Lo mismo pasa con la costumbre nueva de ir siempre a 130 por la autovía. Cómo afecta el estilo de conducción al consumo pone cifras a cada hábito.
- Los neumáticos. 0,5 bares de menos de la presión recomendada cuestan alrededor de un 3 %; un juego de todoterreno agresivo en un crossover cuesta bastante más. Revisa la presión una vez al mes, con los neumáticos fríos.
- El mantenimiento. Un filtro de aire obstruido, unas bujías gastadas, una sonda lambda perezosa, un termostato que se queda abierto — cada uno de ellos se nota en el registro semanas antes de que se encienda un testigo. El calendario de mantenimiento por kilometraje es la lista de sospechosos habituales; el informe de CarMD de 2026 sitúa a una sonda lambda averiada en hasta un 40 % más de consumo si se ignora.
- Una avería. Una subida sostenida del 20–25 % sin cambios en los cuatro puntos anteriores pide un diagnóstico. Lee los códigos — nuestra guía de los diez códigos OBD2 más comunes explica qué significa cada uno para el consumo — y lleva el registro al taller: «el coche pasó de 6,9 a 8,6 en seis semanas a partir de marzo» es un mejor punto de partida que «me parece que gasta más».
Si llevas automático y quieres el lado práctico de la misma historia, hemos recopilado qué reduce de verdad el consumo en un cambio automático; y para hacerte una idea de cómo es el margen frente al catálogo en un coche muy popular en España, está el análisis del consumo real del Toyota RAV4 generación a generación.
Preguntas frecuentes#
¿Cómo se calcula el consumo real de combustible?
Llena el depósito hasta el primer clic de la pistola y apunta el cuentakilómetros. Conduce con normalidad. En el siguiente repostaje, llena otra vez hasta el primer clic y anota los litros del tique y el cuentakilómetros. Los litros multiplicados por 100 y divididos entre los kilómetros recorridos son el consumo de ese intervalo. Repite el proceso durante tres o cuatro depósitos y divide la suma de litros entre la suma de kilómetros: esa cifra acumulada es tu consumo real.
¿Miente de verdad el ordenador de a bordo?
Poco, pero casi siempre a su favor. En el test de la AAA estadounidense de 2021 el error medio de los ordenadores de a bordo fue del 2,3 %, el peor coche marcaba un 6,4 % menos de lo que realmente quemaba y solo uno leyó de más; un test anterior de Edmunds dio de media un 5 % de optimismo, con un 19 % en un híbrido. El ADAC alemán, tras probar 80 modelos, encontró que un 40 % superaba su margen de tolerancia del 5 %, con un Audi Q2 que se desviaba un 13,8 % y eléctricos hasta un 25 %; curiosamente, varios coches alemanes marcaban más de lo que gastaban, justo al revés que en el test americano. Dos depósitos llenos y una calculadora te dicen exactamente cuánto te favorece el tuyo.
¿Por qué mi consumo real es mayor que el homologado?
Porque la cifra WLTP del catálogo sale de un banco de rodillos siguiendo un ciclo estandarizado, sin atascos, sin aire acondicionado a fondo ni autovías a 120 km/h reales. Es una herramienta honesta para comparar coches entre sí, no una predicción de tu trayecto. El primer informe de la Comisión Europea con datos de los contadores de consumo real que ya llevan todos los coches nuevos (julio de 2024, sobre coches de 2022) encontró un consumo real un 21,1 % mayor que el WLTP en gasolina, un 17,1 % en diésel, y unas cuatro veces más en híbridos enchufables. Un desvío del 15–30 % frente al catálogo es la norma, no una avería.
¿Cuántos kilómetros necesito para que la cifra sea fiable?
Al menos tres depósitos llenos, idealmente 1.000–1.500 km o más. Un solo depósito puede desviarse un 4–5 % solo por dónde saltó la pistola, y una semana de trayectos cortos o un fin de semana de autovía lo desvían todavía más. La media acumulada de varios depósitos converge hacia tu cifra real; la de un depósito suelto, nunca.
¿Hay que llenar hasta el primer clic o rellenar después?
Hasta el primer clic, siempre. Rellenar después de que la pistola corte añade una cantidad de combustible imposible de predecir, puede inundar el cánister de recuperación de vapores y encender el testigo del motor, y hace que ese intervalo parezca ahorrador y el siguiente, sediento. El método no necesita un depósito literalmente lleno — necesita el mismo nivel cada vez.
¿Cómo convierto l/100 km a mpg y km/l?
Divide 235,2 entre la cifra en l/100 km para obtener mpg estadounidenses: 7,8 l/100 km son 235,2 ÷ 7,8 = 30,2 mpg, y la misma división funciona al revés. Los mpg británicos usan el galón imperial, un 20 % mayor que el americano — sustituye 235,2 por 282,5. Los kilómetros por litro son 100 dividido entre el l/100 km: 7,8 l/100 km equivalen a 12,8 km/l.
¿Qué consumo es normal a los 100 km?
Para un turismo compacto con motor atmosférico y automático en ciclo mixto urbano, entre 6 y 8 l/100 km son normales; para un SUV de tamaño medio, entre 7 y 9; para un todocamino grande o un pick-up, entre 10 y 13. Es más útil compararte con la cifra homologada de tu propio coche que con el vecino: si te mantienes dentro de un +10–15 % sobre la combinada WLTP, el coche está sano y el conductor es normal.
¿Sube de verdad el consumo en invierno?
Sí. Según fueleconomy.gov, un coche de gasolina convencional gasta alrededor de un 15 % más a −7 °C que a 25 °C, hasta un 24 % en trayectos cortos, y los híbridos entre un 30 y un 34 % más, porque el motor térmico trabaja más para dar calefacción. Compara un diciembre con el diciembre anterior, no con julio.
Lo esencial#
Litros del segundo clic, multiplicados por 100 y divididos entre los kilómetros entre dos clics; repite hasta que la cifra acumulada deje de moverse. No lleves la cuenta con el ordenador de a bordo, no presupuestes con la ficha técnica y no saques conclusiones de un solo depósito. Llena hasta el primer clic, usa el cuentakilómetros general, marca los repostajes parciales y los que se te olviden, y convierte unidades con una sola división cuando alguien te hable de mpg. Hazlo durante una temporada y tendrás una cifra que nadie te puede discutir — y una base que te avisará de un termostato atascado antes que el salpicadero. Brimly lleva ese registro en tu iPhone: un repostaje desde el tique en tres segundos, el cálculo solo entre depósitos llenos, tu cifra WLTP al lado de la tendencia y un aviso cuando el número empieza a subir.